Miércoles, 04 Julio 2012 20:21

Reproducción asistida, ¿En qué consiste?

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La baja posibilidad de lograr un embarazo en una pareja en edad fértil que practica relaciones sexuales normales durante un año sin ningún método anticonceptivo, es un problema creciente.

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En los últimos 20 años el porcentaje de parejas con dificultades para concebir ha aumentado de un 10% a casi un 20%. Esto puede estar fuertemente determinado, según los especialistas de inSer – Instituto de Fertilidad Humana, por un deseo reproductivo tardío (producto del cambio de rol de la mujer en la sociedad), deficiencias en la calidad y cantidad de los espermatozoides (en un 50% de los casos), y presencia de enfermedades muy frecuentes como la endometriosis y las infecciones pélvicas que obstruyen las trompas. Igualmente, el 9% de las parejas que consultan por fertilidad en inSer se han realizado ligadura de trompas o vasectomía, como método de planificación familiar definitivo, y ahora buscan ayuda para lograr un nuevo embarazo.

En respuesta a estas circunstancias, la ciencia ha perfeccionado técnicas conocidas como la Inseminación Artificial (técnica más sencilla), indicada para casos en donde se presenta una endometriosis leve o alteraciones leves en la cantidad y calidad de los espermatozoides, que consiste en depositar los espermatozoides seleccionados en el laboratorio por su mejor movilidad, en el útero de la mujer a través de una cánula muy delgada, permitiendo que alcancen el óvulo en una menor distancia y logren fecundarlos de forma natural; y la Fertilización In Vitro, la cual busca la fecundación de un óvulo por un espermatozoide fuera del organismo de la mujer (es decir en el laboratorio), para posteriormente transferir el embrión resultante al interior de la cavidad uterina, a fin que continúe su desarrollo hasta convertirse en un bebé. A través de ambas técnicas de reproducción la probabilidad de embarazo se puede incrementar de un 60% a 95% respectivamente, luego de cuatro intentos y de una adecuada indicación de acuerdo al caso de cada pareja.

Adicionalmente se han desarrollado tecnologías más avanzadas como la técnica de inyectar un espermatozoide en el óvulo [ICSI], utilizada en casos donde se presentan alteraciones severas en los espermatozoides, o donde no hay espermatozoides en el eyaculado, pero se han podido obtener a través de un aspirado del epidídimo o biopsia testicular; Cultivo extendido de embriones hasta blastocisto, estado avanzado de embriones con más posibilidades de pegarse al útero de la madre; Donación de semen y óvulos, ésto último cuando la edad de la mujer es avanzada, pero se quiere tener un hijo con todo el componente paterno genético del esposo, además de la posibilidad de vivir un embarazo propio; y nuevos métodos que permiten identificar las fallas que causan infertilidad, la detección de anomalías genéticas en los embriones, en caso de existir enfermedades genéticas heredables [Diagnostico Genético Preimplantatorio], y la posibilidad de congelar espermatozoides, embriones y óvulos con el fin de preservar la fertilidad.

¿POR DÓNDE EMPEZAR?
En reproducción se considera que la mayor efectividad depende de una consulta precoz y oportuna (idealmente antes de los 40 años en la mujer), y de una adecuada evaluación y asesoría por personal especializado en centros reconocidos de reproducción humana, que den un acertado diagnóstico y propongan el tratamiento más acorde al caso, logrando de una forma más costo/efectiva el embarazo y aumentando la posibilidad de un bebé sano.

¿Y LOS COSTOS?
En general, los tratamientos de reproducción tienden a ser más económicos en la medida en que se consulta a menor edad y las enfermedades son menos severas. Sin embargo, el principal limitante en la toma de una decisión para realizar un tratamiento no es el económico, sino el emocional, aseguran los especialista de inSer, quienes expresan que los temores por gastar un dinero y que sea necesario repetir un tratamiento, sumado a la frustración que representa un intento fallido, impide que muchas parejas no inicien ni siquiera un proceso, que en la mayoría de casos puede ser muy sencillo. Es pues como en tiempos modernos podemos decir que no hay parejas que no puedan tener un hijo, sino parejas que no se atreven a lograr un embarazo.
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